sábado, 23 de enero de 2010

Comenzando

Intento entonar un par de palabras… No consigo seguir su ritmo vertiginoso y sagaz… y me decido por fin a describir estos ímpetus alocados que condicionan el ritmo impertinente de mis pensamientos.
Palpitan nuevas preguntas sin respuesta, intercede la decepción por breves instantes, transcurren recuerdos y deambula la nueva replantación de mi vida…
Siento el frio profundo que cala mis huesos, tiemblo, me estremezco y abrazo fuertemente a este hoy que ya no es ayer, a esta vida que no es la de ayer, y a estos nuevos pasos que nunca retroceden al ayer.
Me consuelo…
El frio vuelve cruelmente, sin treguas, sin restricciones y con nuevos matices que sentir… esta vez no tiemblo ni me estremezco… sino que aprecio y amo el nuevo sentir del frio…
Acompañada por la incomprendida soledad, que me revela siempre mis verdades, virtudes y defectos, errores y buenas acciones… me escondo entre su melancólico aislamiento y me miro en su espejo de tristeza que va trazando los rasgos de mi mirada, a veces vacía, a veces taciturna… y otras veces indescriptible.

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