Resulta fácil imaginar el paraíso, pero nunca hallamos la manera de materializarlo en nuestras realidad . Nos gusta soñar despiertos, soñar dormidos, soñar mientras expresamos nuestros sueños, mientras tomamos una decisión, incluso mientras miramos las pupilas dilatadas de alguien que te observa con interés, esperando algo más de ti…
Nos gusta soñar…amamos soñar…es por eso que a veces la imperfección resulta agradable e irrevocablemente especial.
Anhelamos la perfección, sin darnos cuenta que lo que realmente deseamos es el desorden, lo modificable, lo reprochable y lo mortal… ese imperfecto computo de cosas que nos regalan la ilusión de permanecer en la tierna y dulce irrealidad y que impulsa nuestra mente a sumergirnos en la creación de nuestro propio paraíso, de nuestras propias convicciones y de nuestro propio yo.
Lo perfecto siempre acaba siendo imperfecto y lo imperfecto se va acercando pausada pero vivazmente hacia lo perfecto. Ignota paradoja!!!
Solemos convertir en antonimos las palabras que aparentemente, y solo aparentemente, difieren la una de la otra ,sin abstraerse en su verdadero contenido y significado... y esto es solo una hermosa lección de las imprudencias e imperfecciones de nuestra vida que sagazmente nos arrojan a ese mundo de sueños quiméricos y a la conformación de nuestra perfección.

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